TEMOZON.- La producción de papaya en Yucatán aún está muy lejos de las casi 55 mil toneladas que se lograban hace 10 años; sin embargo, se va recuperando lentamente a base de mejores rendimientos y visión exportadora, ya que la papaya de alta calidad y variedades pequeñas se envía a Europa, Estados Unidos y Canadá.
De acuerdo con las estadísticas de la Sagarpa, Yucatán producía 54,497 toneladas de papaya en el 2006, de enero a diciembre, en 1,432 hectáreas.
Sin embargo, esta producción se vino abajo tras el paso de huracanes que generaron crisis económicas en los productores y temor de regresar a la actividad.
En los últimos 5 años se viene recuperando lentamente la producción: en el 2016 se registraron 330 hectáreas con papaya y una producción de 19,253 toneladas. Asimismo se ha mejorado el rendimiento, pues hoy se obtienen 63.6 toneladas por hectárea, cuando antes eran 57.5 toneladas, debido a que la producción actual es con semillas importadas, se da valor agregado en empaque, etiqueta y hay cosechas todo el año porque se atiende una demanda de exportación.
Pamasur (Papayas del Sureste), ubicada en este municipio, es el principal exportador del Estado y en 6 años ha logrado que el 90 por ciento de la producción (3 mil toneladas anuales) que se obtiene en 60 hectáreas, sea de exportación por el tipo de semillas que utiliza y la producción escalonada.
“Yucatán tiene la gran ventaja, frente a otros Estados productores, que son líderes, que aquí se puede cosechar todo el año; aquí con una producción escalonada puedes tener la cosecha los 365 días del año y, si la producción es con semillas importadas de las variedades que pide el mercado externo y tienes las certificaciones, entonces hay compra de papaya todo el año de varios países.
“Nosotros, que somos una empresa familiar, empezamos a cosechar en el 2011 y en tres lotes de 20 hectáreas hemos logrado la producción escalonada de las variedades tainung, maradol roja y pasion red, durante todo el año, y prácticamente el 90 por ciento es de exportación; hemos avanzado muy rápido porque atendemos la demanda externa y cumplimos con los certificados de calidad e inocuidad”, explicó Carlos Escalante Méndez, dueño de Pamasur.
En un recorrido por la planta empacadora de la empresa y sus huertos, POR ESTO! presenció todo el proceso productivo, el cual inicia con la siembra de semillas en invernadero que se trasplantan a los 15 días en el primer lote.
En el segundo lote, las papayas llevan meses de crecimiento y se cuida su desarrollo; en el tercer lote se cosecha.
El ciclo de la planta es de un mes en invernadero, trasplante a los 15 días y cuidado contra plagas y otras enfermedades durante 12 meses, para el décimo tercer mes empezar a cosechar semanalmente hasta tres papayas por árbol durante un año.
Cuando llega al año de cosecha, la planta se derriba y vuelve a empezar el ciclo.
Este mecanismo le ha permitido a Pamasur exportar a Canadá, los Estados Unidos, Europa, enviar pruebas a Rusia y prepararse para incursionar en el mercado de Cuba.
Escalante Méndez, quien también es representante no gubernamental del Sistema-Producto Papaya del Estado, dijo que en la Entidad hay 10 productores de papaya de escala comercial, 20 medianos y 100 pequeños.
“La estrategia sería habilitar huertos de 5 hectáreas para que los productores pequeños produzcan con la tecnología y la asesoría que nosotros les daríamos y de esta manera avanzaríamos en la proveeduría, en atender el mercado externo y se requiere del apoyo conjunto, tanto del gobierno como de la iniciativa privada”, dijo.

¿Cómo?

Escalante Méndez es originario del municipio de Dzidzantún y, al igual que su esposa, se desarrolló profesionalmente en Celaya, Guanajuato, él como académico por su profesión de psicólogo educativo y ella como administradora por su profesión de administradora de empresas.
Sus familiares proveían de papaya a la Central de Abastos de Celaya y fueron quienes los acercaron a la actividad comercializadora para finalmente concretar, él y su esposa en el 2010, la primera plantación y empezar a cosechar en el 2011.
Su desarrollo ha sido acelerado, crearon la empresa Produce del Mayab para todo lo productivo, a Pamasur en el empaque y a Verfrut en la comercialización.
La experiencia que adoptaron en la comercialización de papaya, frutas y verduras desde el 2003, gracias a sus familiares, les permitió crecer e invertir para regresar a Yucatán a producir papayas en el 2010, ya que cada vez era más difícil conseguir fruta por la caída productiva tras los huracanes y crisis económicas.
“Yo soy yucateco, jaranero de hueso colorado y hoy productor de papaya en suelo pedregoso, exportador y estamos empezando en la producción de hortalizas hindúes; llegamos a varios países con la papaya, pero tenemos el proyecto de las frutas y verduras frescas que vamos a comercializar de otros Estados y la que se pueda se producirá en Yucatán, para enviarla al mercado externo, un país interesado es Cuba”, relató.

Papaya, fruta “delicada”

La papaya es una fruta “delicada”, es propensa a plagas y enfermedades, requiere riego y control todo el tiempo, la mano de obra es alta y los europeos la demandan verde para hacer ensaladas, mientras los estadounidenses pequeñas y rojizas, para disfrutarla como fruta.
Las exigencias sanitarias y de inocuidad se certifican y el más alto rango es el llamado Global Gap, que verifica el uso de pesticidas, herbicidas, fungicidas y condiciones de empaque.
“Nosotros usamos extracto de neem, canela, ajo y agroquímicos permitidos; es un cultivo de alta inversión: para una hectárea se requieren 100 mil pesos hasta llegar a la cosecha, requiere administración y paciencia; por eso es importante la producción escalonada.
“Cuando los árboles ya están en el año de cosecha llegan hasta 4 metros, se requiere la escalera; por eso la mano de obra es importante: yo tengo 60 personas en campo y se les paga a la semana 850 pesos más sus horas extras, que llegan a mil pesos”, dijo.
Una vez que se cosechan, las papayas se envuelven en papel periódico para evitar que se dañen en el transporte a la planta. Una vez que llega la cosecha a la planta, se selecciona por tamaño y daños.
Presenciamos la selección del embarque de 1,080 cajas que saldrían a Atlanta, donde hombres y mujeres desenvolvían la fruta para lavarla en tinas, escurrirla, aplicarle cera, ponerle etiqueta personalizada y envolverla en papel nuevamente para ser empacada en las cajas que el propio comprador de Atlanta envía.
El empaque de la fruta puede ser en tres tamaños: 4.5 kg, 8 y 16 kilos, dependiendo el tamaño de la fruta es el numero que lleva.
Las papayas empacadas salen con una marca de porcentaje de maduración, que suele ser 50 por ciento, esto significa 8 días hasta que llega a la mesa del consumidor.
El embarque a Atlanta salió de Temozón a Veracruz por tierra y allá se embarca para llegar a Manatí, Florida, y luego rumbo a Atlanta.
En la planta se emplean de 15 a 20 personas, según los embarques.

Estrategia

La estrategia exportadora de la empresa es lo que le ha permitido distinguirse e incidir en la recuperación.
Entre sus proyectos está llegar a Cuba, no con papayas, sino con frutas y verduras a través de su comercializadora Verfrut.
“Fuimos parte de la comitiva yucateca que visitó Cuba hace poco y vimos el crecimiento de la demanda que hay en la isla por la población y por las cadenas hoteleras y restauranteros, así que empezamos los trámites y estamos en la fase de las cartas de crédito, reducir los días y los temas sanitarios.
“Buscamos llevarles frutas y verduras de Guanajuato, que son los que tienen tierras certificadas en producción y, si la demanda crece, intentar producirlo en Yucatán para enviarlo también”, dijo.
Agregó que notaron que llegan más cruceros a la isla, más turistas que demandan más productos: “Vimos que la demanda de los cubanos es de 11 millones de ciudadanos y que los turistas que llegaron en el 2016 fueron 3.5 millones y esperan para este año que crezca a 4.5 millones, hay una demanda por cubrir y Sanidad Vegetal de Cuba y el Senasica están en pláticas, además de las cartas de crédito, porque piden muchos días de crédito”, dijo.
Recalcó que de la comitiva yucateca fueron los únicos que se dedican a generar productos frescos y vieron la oportunidad de comercializar lo de Guanajuato, con miras a producirlo en Yucatán en tierras de Oxkutzcab o Colonia Yucatán.
“Somos una empresa familiar, mis hijas y mi esposa estamos en esto; hemos crecido, seguimos mejorando, tenemos pendiente cercar la planta, tener una pluma de acceso y nuestro propio camino de salvaguarda en carretera, hemos metido proyectos de coinversión para lograrlo, esperemos que este año sí se dé”, concluyó.

(Verónica Martínez)

Fuente: https://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=1&idTitulo=540258